Entrevista con Jorge Hernández:
Con una mesa redonda sobre la antologÃa de cuento mexicano Sol, Piedra y Sombras el pasado 19 de noviembre en Triton College, concluyeron los eventos en Chicago del Big Read relacionados con ese libro, y en los que Contratiempo tuvo un papel protagónico como generador y difusor de un creciente movimiento de literatura en español en Chicago. El escritor Jorge F. Hernández (México, 1962), autor de las novelas La emperatriz de Lavapiés y Réquiem para un ángel, quien editó la antologÃa, presidió el evento en Triton y habló con Contratiempo sobre literatura, identidad, y la integración de Sol, Piedra y Sombras.
CT: ¿Se puede entender a la literatura como un elemento definidor de la identidad de un pueblo, o más bien al revés, es decir, que la identidad especifica de un pueblo marca el rumbo que recorrerá su literatura?
JH: Aunque ya parece lugar común (y al mismo tiempo sigue sin comprenderse del todo) la patria de un escritor son las palabras. El mundo aún no cumple un siglo con este rollo de los pasaportes (Borges viajó a Europa por primera vez con tan solo las cartas bancarias y las reservaciones de hotel que llevaba su padre en el maletón), pero la cuestión de la identidad remite al dicho (del central estado mexicano de Guanajuato): “dónde la haces, no dónde naces”. Somos lo que leemos y lo que hablamos, lo que comemos y soñamos. La literatura es un santuario personal donde guardamos partes de lo que inventamos y recordamos, memoria e imaginación y en eso, sin mejores ni peores, se ven las diferencias: no es lo mismo un atardecer en Campeche que un lento amanecer en Suecia.
CT: En tu opinión, ¿estamos los latinos usando el español y la creación literaria, como un elemento de identidad y de diferenciación con respecto a la cultura anglosajona en Estados Unidos?
JH: Desde luego y desde siempre, con amnesias y faltas de ortografÃa, propias de las confusiones en los acentos y los enredos de las raÃces. Se trata de una adrenalina del uso: el español —como el guacamole— se ha filtrado en el imaginario y en el gusto del inglés y viceversa.
CT: ¿Qué aporta un proyecto como Big Read al debate sobre la identidad de los hispanohablantes en Estados Unidos?
JH: Más que el Big Read en general, la antologÃa que me tocó hacer es una ventana hacia la mejor literatura mexicana del siglo XX para todo el que se asome desde fuera, y un espejo para eso que fue el alma de México para todo el que se refleje. Son 20 autores (entre los que incluà tres mujeres, por primera vez reunidas con los meros-meros) que cubren buena parte de la geografÃa mexicana por sus nacencias y andanzas, buena parte de los temas nodales de nuestra cultura pretérita y un abanico alucinante de estilos variados. Todo ello, no solo alienta la identidad hispanohablante en Estados Unidos, sino la iberoamericana a lo largo de todas las librerÃas en España, Colombia, Argentina, etcétera, donde se ha vendido como pan caliente, y en México, donde nunca estarán de más las antologÃas que nos remitan a la gran literatura y los grandes escritores de ayer.
CT: En charla con escritores latinoamericanos residentes aquà surgió este planteamiento: lo mexicano domina a lo que se considera como “latino” en Estados Unidos —66 por ciento de los latinos son mexicanos, y en ciudades como Chicago llega al 80 por ciento. Entonces, cuando hablamos de literatura latina, ¿pensamos solo en literatura mexicana y méxico-americana? ¿Se pierden otras voces (cubanos, puertorriqueños, centroamericanos, sudamericanos) debido a la masiva presencia mexicana?
JH: Gabriel GarcÃa Márquez, Ãlvaro Mutis, Augusto Monterroso, Eliseo Alberto, Max Aub, José de la Colina; no pocos escritores nacidos en otras fronteras del español son también mexicanos, por código postal, sabores o placeres. La masiva presencia de México no excluye los otros ritmos del alma hispana: del bolero y el son hilamos el tango con la bachata y el vallenato.
CT: Big Read tiene una selección escueta de autores latinos. ¿Hacia dónde deben mirar para ampliar su catálogo? ¿Hacia los grandes autores no mexicanos del siglo XX (Borges, Cortázar, GarcÃa Márquez, Varga Llosa, etc.), o hacia la literatura que, en español o en ingles, están creando los latinos en Estados Unidos?
JH: Hay proyectos en el Big Read para hacer antologÃas de cuento español y argentino. Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Ahora, con la Feria Internacional del Libro de Guadalajara dedicada a Los Ãngeles, se abren compuertas para una mayor y mejor difusión de la literatura méxico-americana, chicana o latina.
CT: Big Read surge como idea por un muestreo de población que revela que en este paÃs la gente casi no lee. ¿Crees que un proyecto como Big Read pueda cambiar esa tendencia? ¿Y no es más bien este un problema universal?
JH: El Big Read ya ha arrojado resultados más que favorables (aunque no apabullantes) en elevar el nivel de lectura. Hoy se lee y escribe más que nunca antes (por las pantallas, por los correos electrónicos, por los sms y su sintaxis rara). Pero en todos los paÃses hay que seguir apuntalando el placer de la lectura por contagio, no por imposición (como se ha querido hacer en México) e insistir en el milagro de los libros. Todo esfuerzo no será en vano, incluso con la llegada de los libros electrónicos.
Gerardo Cárdenas, escritor y periodista mexicano, es director editorial de contratiempo.